Una persona sigue fabricando disquetes en el mundo

En pleno 2022, una persona sigue fabricando disquetes en el mundo: esta es su historia.

En pleno 2022, ya «nadie» usa disquetes. Esta forma de almacenamiento de datos quedó obsoleta ante la llegada de los CD, las memoras USB y la nube, pasando a formar parte de la historia de la evolución de la tecnología. Sin embargo, aún existe una persona en el mundo, por lo menos así se denomina él mismo, que se dedica a fabricarlos y venderlos: el estadounidense Tom Persky, fundador de Floppydisk. ¿En qué se basa su negocio?

“El último hombre de los disquetes”

Persky tiene 72 años y se dedicó, luego de estudiar abogacía y tributación, al desarrollo de software. En los 90 desarrolló aplicaciones que fueron distribuidas en disquetes de 5,25 o 3,5 pulgadas. Su grupo de trabajo obtuvieron su propio equipo para replicarlos sin necesidad de terceros. En este contexto, el empresario también empezó a fabricar los disquetes para otras compañías, como una forma de ganar dinero extra.

“Con el tiempo, el número total de usuarios de disquetes ha disminuido. Sin embargo, el número de personas que suministraban el producto descendió aún más rápido. Si nos fijamos en ambas curvas, vemos que hay una cuota de mercado cada vez mayor para el último hombre que queda en pie en el negocio. Y ese hombre soy yo”, refiere a Eye on Desian.

Aún hay stock.

Tom Persky señala que compró millones de unidades en el pasado que le permite tener en stock una gran cantidad de modelos. “Si comprara un contenedor de un millón de disquetes probablemente podría conseguirlos por ocho céntimos, pero ¿Cuánto valen hoy? En los últimos diez años han pasado de valer diez céntimos a un dólar cada uno, y ahora se pueden vender discos de doble densidad de 720 KB por dos dólares”.

Pero ¿Quién los compra? De acuerdo con el empresario, además de artistas y aficionados, existen una gran cantidad de empresa en aviación y medicina que trabajan con máquinas de décadas con sistemas que aún requieren de disquetes. Solo en Japón, esta práctica ha encarnado una“ guerra” por parte del ministro de Tecnologías. “A través de mi página se dan cuenta de que todavía los compro y contactan conmigo. Hay un flujo constante. Espero estar en este negocio por lo menos otros cuantos años”, finaliza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

9 − ocho =