Estas cápsulas se utilizarían para cultivar alimentos en la Luna y demás planetas

BioPods, las cápsulas hinchables para cultivar la comida de los primeros habitantes de la Luna.

Para que en un futuro las personas puedan tener la posibilidad de vivir en otros planetas, es bien sabido que será necesario bastantes recursos, entre ellos, la posibilidad de cultivar plantas que puedan durar en el tiempo y que permitan a los humanos vivir en regiones que en la actualidad no son posibles habitar.

Con un creciente interés en explorar otros planetas como Marte, Interstellar Lab, una empresa que se dedica a construir sistemas de vida sostenibles de circuito cerrado en la Tierra y en el espacio, ha desarrollado los BioPods, que pueden ayudar a las plantas a sobrevivir en este tipo de condiciones y permitir a los exploradores “vivir” en la Luna o por qué no, en el Planeta Rojo y otros planetas.

La empresa está desarrollando un prototipo de una cápsula autónoma para la órbita baja de la Tierra, que se instalará en el Cabo Cañaveral, Florida, de la NASA en junio del 2023, así como para probarlo en la Estaciòn Espacial Internacional.

Fundada en 2018 por Barbara Belvisi,  Interstellar Lab  es la elegida por la NASA para instalar sus invernaderos futuristas en la Estación Espacial Internacional primero y, después, en la Luna. Mientras esos planes llegan, las ventajas de estas cápsulas autónomas se empezarán a aplicar en la agricultura terrestre a partir del año que viene, cuando se entreguen las primeras unidades que se están fabricando en estos momentos.

Cómo funcionan los BioPods para ser “autosostenible”

Dentro de esta burbuja inflable se controla la temperatura, la humedad, el oxígeno y el dióxido de carbono del aire, para recrear las condiciones óptimas que necesita cada tipo de planta. Aseguran que su tecnología puede reducir el uso de agua en un 98%, lo que no se traduce en un incremento desproporcionado de energía, como cabría esperar. Así, BioPod también puede reducir las necesidades de energía en un factor de 20. Además, puede capturar una tonelada de CO2 cada año y acelerar el crecimiento de las plantas mientras reduce las emisiones.

Controlado por un sistema totalmente autónomo, este invernadero tiene una altura máxima de 5 metros, 11 metros de largo y 6 metros de ancho. Esas medidas crean una superficie de 55 metros cuadrados, donde crecen todo tipo de plantas con la programación ambiental específica para ellas, independientemente del clima exterior.

Además de poder mantener cultivos sanos evitando los agentes que está provocando el cambio climático, esta solución también podría reducir el impacto que el transporte de alimentos tiene en el planeta. Especies de todo el mundo se cultivarán cerca de donde se vayan a consumir, reduciendo sus costes en los supermercados

El precio del BioPod alcanza más de 230.000 euros y se empezarán a ver por el mundo cuando se entreguen, en el segundo trimestre de 2023. Al año, la empresa espera alcanzar la producción de hasta 100 unidades, sin contar con las que está preparando en colaboración con la NASA.

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