Algunas bacteriemias se hicieron resistentes a los antibióticos de reserva en 2020, según la OMS

Resistencia a los antibióticos de reserva por algunas bacteriemias luego de la pandemia del Covid 19.

 En el primer año de la pandemia del COVID-19 se observó un aumento de la farmacorresistencia de las bacterias causantes de infecciones en el  torrente sanguíneo, incluso frente a los antibióticos de reserva, de acuerdo a un informe de la Organización Mundial de la Salud basado en datos de 87 países obtenidos  en 2020.

El uso excesivo  incorrecto de los antibióticos ha contribuido a que los microbios se vuelvan resistentes a muchos tratamientos, mientras que el número de tratamientos de sustitución en desarrollo es alarmantemente escasa. Los autores del informe de la OMS destacaron el viernes que se han registrado altos niveles de resistencia (superiores al 50%) en las bacteriemias como Klebsiella pneumoniae y Acinetobacter spp.

Estas infecciones suelen requerir tratamiento con antibióticos de reserva o “último recurso”, es decir,  con fármacos que se utilizan cuando fallan todos los demás antibióticos. Alrededor del 8% de las infecciones del torrente sanguíneo causadas por Klebsiella pneumoniae se hicieron resistentes a un grupo vital de fármacos de reserva llamados carbapenems, según el informe.

Las tasas de resistencia a los antimicrobianos (RAM, por sus siglas en inglés) siguen siendo muy elevadas, pero los antibióticos de reserva apenas están empezando a perder potencia, afirmó  la doctora Carmem Pessoa-Silva, responsable del Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS. El mensaje esperanzador, dijo, es que “tenemos una ventana de oportunidad muy estrecha (…) para responder a la amenaza”.

El esfuerzo, el costo y el tiempo que lleva obtener la aprobación de un antibiótico y el escaso rendimiento de la inversión han disuadido a los fabricantes de medicamentos, ya que los tratamientos deben tener un precio barato y están diseñados para utilizarse lo menos posible con el fin de limitar la farmacorresistencia. Como consecuencia, la mayor parte del desarrollo de antibióticos se lleva a cabo en pocos  laboratorios de pequeñas empresas biofarmacéuticas, mientras que la mayoría de sus homólogas más grandes se centran en mercados más lucrativos.

Un histórico análisis a escala mundial publicado a principios de este año reveló que 1,2 millones de personas murieron en 2019 debido a infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos, lo que convierte a la RAM en una de las principales causas de muerte en todo el mundo, por encima del VIH/sida o la malaria.

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