El régimen de Irán se prepara para ejecutar a otro manifestante

El régimen de Irán se prepara para ejecutar a otro manifestante pese al ruego de los padres y la condena global.

El régimen iraní se prepara para ejecutar en una plaza pública a Mohammad Mahdi Karami, un joven kurdo de 22 años, detenido durante el aniversario de la muerte de Hadis Najafi en Karajde por participar en las manifestaciones en contra de las autoridades de la República Islámica.

Pese a las súplicas de los padres de Karami, el régimen de Teherán planea llevar adelante la ejecución como parte de una serie de condenas a muerte que ha venido realizando para aterrorizar a los manifestantes que se oponen sus las políticas extremistas. “Ruego al jefe de la judicatura que levante la sentencia de muerte dictada contra mi hijo”, suplicaron los padres del joven kurdo a través de un video que fue difundido en redes sociales.

A Karami se le niega el derecho a un abogado y ha sido condenado a muerte por su participación en las protestas en Irán. La acusación que pesa sobre el joven es de “moharebeh”, es decir, “enemistad con Dios”.

“Enemistad con Dios”. Ese es el delito por el que han sido ahorcadas dos personas por su implicación en las protestas que sacuden la República Islámica de Irán y que hunde sus raíces en la sharía o ley del islam. Ese mismo “delito” es el que puede llevar a la muerte al futbolista iraní Amir Nasr-Azadani, quien había participado de las protestas en favor de los derechos humanos de las mujeres que sacuden al país y ahora enfrenta la pena máxima.

Las manifestaciones comenzaron por la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por la Policía de la moral por no llevar bien puesto el velo islámico en septiembre, pero los manifestantes piden ahora el fin de la República Islámica fundada por el ayatolá Ruholá Jomeiní en 1979. Tras casi tres meses de movilizaciones, más de 400 muertos y miles de detenidos, las autoridades han comenzado a ejecutar a manifestantes para tratar de controlar unas movilizaciones protagonizadas sobre todo por jóvenes y mujeres, que piden más libertades.

Y el principal “delito” del que se ha acusado a los dos ejecutados a muerte hasta ahora y a otros nueve presos que están en el corredor de la muerte es “moharebe”, que se puede traducir como “enemistad contra Dios”, “enemistad con Dios” o “guerra contra Dios”.

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